Qué es el carry trade y por qué el yen puede sacudir Wall Street

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Archivo Explica · Actualizado: 22 de septiembre de 2026.

En 30 segundos

Carry trade es pedir prestado en una moneda con tipos bajos para invertir en otra moneda o activo con mayor rendimiento. La estrategia puede funcionar mientras el diferencial compense el riesgo cambiario; si la moneda de financiación se aprecia con fuerza, las pérdidas pueden obligar a cerrar posiciones rápidamente.

Durante años, Japón ofreció a los mercados financieros algo extraordinariamente valioso: dinero muy barato. Mientras la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y otros bancos centrales subían sus tipos, Japón mantenía unas condiciones monetarias excepcionalmente flexibles. Para muchos inversores, la estrategia parecía casi obvia: pedir prestado en yenes, cambiar esos yenes por dólares, pesos mexicanos u otras monedas, comprar activos que pagaban más, y quedarse con la diferencia.

Ese mecanismo tiene un nombre: carry trade. Parece una operación de divisas, pero puede terminar afectando a acciones estadounidenses, bonos, Bitcoin, mercados emergentes e incluso a las grandes tecnológicas de Wall Street. Y en septiembre de 2026 vuelve a estar bajo presión.

Septiembre de 2026 dejó un ejemplo útil de cómo cambia el cálculo del carry trade. El 16 de septiembre la Reserva Federal elevó su rango objetivo al 3,75%-4,00%, y dos días después el Banco de Japón subió su referencia al 1,25%. El diferencial entre ambas economías siguió siendo amplio, pero financiarse en yenes dejó de ser tan barato como antes y el riesgo de una apreciación de la moneda japonesa ganó importancia.

La pregunta es: ¿cómo puede una subida de tipos en Japón terminar haciendo caer acciones a miles de kilómetros de Tokio? Para entenderlo primero tenemos que seguir el dinero.

¿Qué es exactamente el carry trade?

El concepto básico es bastante sencillo. Un inversor pide dinero prestado donde financiarse resulta barato y después invierte ese dinero donde puede obtener una rentabilidad superior. Supongamos que Japón ofrece un tipo cercano al 1% y Estados Unidos, activos que rinden aproximadamente un 4%: existe una diferencia cercana a tres puntos porcentuales.

El inversor puede pedir prestados yenes, venderlos, comprar dólares, invertir esos dólares, cobrar un rendimiento mayor y posteriormente recomprar yenes para devolver el préstamo. Si todo permanece estable, obtiene el diferencial. Pero hay dos palabras fundamentales: si permanece estable. Porque el carry trade tiene un enemigo mucho más peligroso que una pequeña variación de los tipos: el tipo de cambio.

Un ejemplo muestra dónde está el riesgo

Imaginemos que un inversor pide prestados 10 millones de yenes a un interés del 1%, con el dólar cotizando a 160 yenes. Cambia sus 10 millones de yenes y obtiene aproximadamente 62.500 dólares, que invierte en un activo que paga un 4%. Después de un año tendría aproximadamente 65.000 dólares, mientras debe devolver 10,1 millones de yenes.

Si el dólar sigue exactamente en 160 yenes, necesitaría aproximadamente 63.125 dólares para cancelar su deuda: un beneficio aproximado de 1.875 dólares, alrededor del 3%. Ése era el negocio.

Ahora cambiemos solamente una cosa: el yen se fortalece y el dólar pasa de 160 a 150 yenes. Los 10,1 millones de yenes que debe devolver ya no cuestan unos 63.125 dólares: cuestan aproximadamente 67.333 dólares. Pero su inversión solo vale 65.000. El diferencial de tipos desapareció y ahora tiene pérdidas.

Escenario USD/JPY Coste de devolver la deuda Resultado
Yen estable 160 ≈63.125 $ Beneficio de ≈1.875 $ (≈3%)
Yen se fortalece 150 ≈67.333 $ Pérdida, pese a cobrar el 4% de interés

No porque el activo estadounidense haya caído. No porque haya dejado de cobrar intereses. Sino porque la moneda que utilizó para financiarse se fortaleció. Ésa es la pieza que explica todo lo que viene después.

El carry trade funciona especialmente bien cuando el yen cae

Durante buena parte de las últimas décadas Japón ofreció casi las condiciones perfectas: tipos extremadamente bajos, inflación débil, un banco central muy expansivo y, durante determinados periodos, un yen que tendía a depreciarse. Eso genera una combinación extraordinaria: el inversor paga poco por pedir yenes prestados, obtiene más rentabilidad en otro país y, si además el yen se debilita, resulta todavía más barato recomprar la moneda para devolver la deuda. Puede ganar por dos vías: diferencial de intereses y movimiento favorable del tipo de cambio. Por eso el yen terminó convirtiéndose en una de las monedas de financiación más importantes del mundo.

La gran máquina se aceleró después de 2022

La diferencia entre Japón y Estados Unidos se volvió particularmente grande después del regreso de la inflación mundial. La Reserva Federal comenzó uno de sus ciclos de endurecimiento monetario más agresivos en décadas, mientras Japón mantuvo durante mucho tiempo tipos negativos y una política monetaria extremadamente expansiva. Eso produjo un enorme diferencial: mientras los bonos y otros activos estadounidenses pagaban rendimientos elevados, financiarse en Japón seguía siendo casi gratis. El incentivo para utilizar yenes aumentó y el yen empezó a caer, lo que fortaleció todavía más la estrategia, hasta que Japón comenzó lentamente a cambiar de dirección.

Japón ya no tiene tipos negativos

Aquí se encuentra el cambio estructural. El Banco de Japón abandonó los tipos negativos en 2024 y después siguió endureciendo gradualmente su política. En junio de 2026 elevó el tipo al 1%, su nivel más alto en aproximadamente tres décadas, y en su reunión del 31 de julio decidió mantenerlo ahí. Pero la votación dejó una señal importante: uno de los miembros del consejo, Hajime Takata, quería subir directamente al 1,25%. Su propuesta fue derrotada.

El cambio se materializó el 18 de septiembre de 2026: el Banco de Japón elevó su referencia desde el 1,00% hasta el 1,25%. Para un carry trader, eso aumenta directamente el coste de financiación. Aun así, la amenaza más importante sigue siendo el tipo de cambio: una apreciación rápida del yen puede borrar en pocos días un diferencial de intereses acumulado durante meses.

El yen ha despertado

A comienzos del verano, la moneda japonesa se encontraba en niveles extremadamente débiles: el dólar llegó a superar aproximadamente los 164 yenes, niveles no vistos en décadas. Después la dirección cambió. A principios de septiembre, el yen experimentó uno de sus movimientos alcistas más fuertes de los últimos meses, llegando a situarse cerca de 153 yenes por dólar. El 10 de septiembre, USD/JPY se movía aproximadamente alrededor de 154 yenes por dólar.

Es justamente el tipo de movimiento que puede incomodar a alguien que está corto de yenes y largo de otros activos, porque cuanto más sube el yen, más caro resulta cerrar la operación.

Y aquí aparece el problema del apalancamiento

Si todos los carry trades fueran realizados únicamente con dinero propio, las consecuencias serían más limitadas. Pero una parte importante del mercado utiliza préstamos, forwards, swaps de divisas, opciones y otras formas de apalancamiento.

El Banco de Pagos Internacionales ha estudiado precisamente este fenómeno, y su conclusión es importante: las posiciones carry pueden amplificar el movimiento de una moneda cuando cambia la política monetaria. ¿Por qué? Porque no solo reaccionan nuevos compradores: también reaccionan quienes ya estaban posicionados en sentido contrario.

Imagine miles de inversores apostando simultáneamente a que el yen permanecerá débil. Entonces el Banco de Japón endurece su política y el yen empieza a subir. Algunos pierden dinero y cierran su posición; para cerrarla necesitan comprar yenes, y esa compra hace subir todavía más al yen. Otros empiezan a perder, también cierran, también compran yenes. El movimiento se acelera: es una especie de efecto dominó financiero.

¿Y qué venden para conseguir el dinero?

Aquí llegamos a Wall Street. Supongamos que un fondo pidió dinero en yenes y lo utilizó para comprar acciones tecnológicas estadounidenses. La operación empieza a perder dinero por la apreciación del yen y tiene que reducir su exposición. ¿Qué hace? Puede vender Nvidia, Apple, Amazon, Microsoft, ETF del Nasdaq, bonos, Bitcoin o activos de mercados emergentes.

No vende necesariamente porque haya cambiado su opinión sobre Nvidia. Puede vender simplemente porque necesita reducir apalancamiento o generar efectivo para cerrar otra operación. Eso es muy importante: en una liquidación financiera, los activos pueden caer sin que haya cambiado nada fundamental en esas empresas. Se venden porque son líquidos, porque hay compradores y porque el inversor necesita dinero.

Así puede Tokio provocar una caída en Nueva York

La cadena puede funcionar aproximadamente así:

  1. El Banco de Japón endurece su política.
  2. Suben los tipos japoneses.
  3. El yen se fortalece.
  4. Los carry trades pierden dinero.
  5. Los inversores recompran yenes para cerrar posiciones.
  6. El yen sube todavía más.
  7. Los fondos reducen apalancamiento.
  8. Venden otros activos para conseguir liquidez.
  9. Acciones, bonos, cripto y mercados emergentes reciben presión.

Ésa es la conexión. No significa que cada caída de Wall Street mientras el yen sube sea un carry trade: los mercados tienen miles de fuerzas simultáneas. Pero cuando las posiciones son grandes y apalancadas, el mecanismo puede amplificar muchísimo un movimiento que ya estaba ocurriendo.

Ya vimos una versión de esto en 2024

No tenemos que imaginarlo: el verano de 2024 nos dio una demostración. El 31 de julio de aquel año, el Banco de Japón elevó su tipo de corto plazo desde aproximadamente 0%-0,1% hasta el 0,25%. Al mismo tiempo, los mercados empezaron a esperar recortes de tipos en Estados Unidos. De repente, las dos partes del carry trade empezaron a cerrarse: Japón pagaba algo más, Estados Unidos podía pagar menos, el diferencial se reducía y el yen empezó a apreciarse rápidamente. Muchos inversores comenzaron a desmontar posiciones, y el resultado fue una fuerte turbulencia internacional.

Mercado Movimiento (agosto 2024)
Nikkei (Japón) Peor sesión desde 1987; caída de ≈12% en un día
S&P 500 Caída superior al 5% en tres sesiones
Bitcoin Caída de ≈15% durante la oleada de ventas

No todo fue provocado exclusivamente por el carry trade: también existían temores sobre la economía estadounidense y otros factores. Pero el desmantelamiento de posiciones financiadas en yenes fue uno de los principales aceleradores. Ésa es la razón por la que Wall Street está mirando otra vez hacia Japón.

¿Cuánto dinero hay realmente dentro del carry trade?

Aquí tenemos que ser muy rigurosos: no lo sabemos, y quien ofrezca una cifra exacta debería explicar muy bien cómo la ha calculado. El carry trade puede hacerse mediante préstamos bancarios, swaps, forwards, futuros, opciones, estructuras offshore y otras operaciones. Una gran parte no aparece identificada en las estadísticas bajo una etiqueta que diga «carry trade». El BIS advierte expresamente de esta limitación: podemos observar huellas, no podemos medir perfectamente todo el animal.

Una de esas huellas es el endeudamiento transfronterizo denominado en yenes. Según cifras citadas por analistas y recogidas por Reuters, ese volumen alcanzó alrededor de 360 billones de yenes en marzo de 2026, aproximadamente 2,3 billones de dólares a los tipos de cambio de aquel periodo.

Pero atención: es incorrecto afirmar que esos 2,3 billones son carry trade. Parte del dinero responde a actividades empresariales, cobertura, financiación comercial y muchas otras operaciones. Es simplemente una referencia de la enorme cantidad de financiación en yenes que existe fuera de Japón. La parte realmente utilizada para carry trades es desconocida.

Precisamente eso hace difícil medir el riesgo. Dos posiciones del mismo tamaño pueden tener riesgos completamente diferentes: una puede estar cubierta y otra no, una puede usar poco apalancamiento y otra muchísimo, una puede tener como destino bonos y otra acciones tecnológicas, pesos mexicanos o Bitcoin. Por eso los mercados pueden parecer tranquilos durante meses y después reaccionar violentamente cuando todos intentan encontrar la misma puerta de salida.

México también está conectado con esta historia

El carry trade no significa únicamente yen → dólar → acciones estadounidenses. Durante años también existió una operación muy popular: yen → peso mexicano. La razón es sencilla: México mantenía tipos de interés muy superiores a los de Japón, y un inversor podía financiarse barato en yenes y comprar activos denominados en pesos. Mientras el peso permaneciera estable o se apreciara y el yen siguiera débil, la operación podía ser extraordinariamente rentable.

Pero cuando el yen empieza a fortalecerse rápidamente, el cálculo cambia. De hecho, durante los primeros días de septiembre el yen llegó a apreciarse cerca de un 5% frente al peso mexicano y otras monedas utilizadas habitualmente en estrategias carry. Un diferencial anual de tipos puede desaparecer en cuestión de días debido al movimiento de la divisa. Ésa es una de las grandes lecciones del carry trade.

El beneficio llega lentamente; la pérdida puede llegar muy rápido

Ésta es quizá la mejor manera de entender la estrategia. Imagine un carry que puede generar un 3%, 4% o 5% durante un año: el beneficio se acumula poco a poco. Pero si la moneda de financiación se aprecia un 5% en una semana, puede borrar meses de rentabilidad casi inmediatamente. Y si existe apalancamiento, la pérdida puede ser mucho mayor.

Por eso el carry trade suele funcionar especialmente bien cuando existe diferencial de tipos alto y volatilidad baja. Pero puede funcionar terriblemente cuando aparece volatilidad alta y apreciación brusca de la moneda financiadora. El carry trade no necesita solamente tipos bajos: necesita tranquilidad.

Y la tranquilidad está desapareciendo en Japón

Los últimos datos japoneses empiezan a dar al Banco de Japón más argumentos para seguir normalizando su política. El PIB japonés del segundo trimestre fue revisado al alza hasta un crecimiento anualizado aproximado del 1,4% (0,4% trimestral). Además, los salarios reales aumentaron un 2,4% interanual en julio, el mayor incremento desde mayo de 2021 y el séptimo mes consecutivo de crecimiento. La inflación nacional subyacente de julio se situó alrededor del 1,8%, ligeramente inferior al objetivo del 2% del Banco de Japón, pero la fotografía completa incluye también salarios más fuertes, energía más cara y riesgos inflacionarios internacionales. Por eso el mercado considera cada vez más probable que Japón pueda seguir elevando los tipos.

El bono japonés también está enviando una señal

Durante décadas Japón fue sinónimo de rendimientos extremadamente bajos. Eso también está cambiando: el rendimiento del bono gubernamental japonés a diez años llegó recientemente a rondar o superar el 3%, niveles que Japón no veía desde los años noventa.

Esto introduce otro elemento que afecta a los mercados internacionales. Los inversores japoneses poseen enormes cantidades de activos extranjeros —bonos estadounidenses, bonos europeos, crédito, acciones— en parte porque durante años los activos japoneses ofrecían rendimientos mínimos. Pero si los bonos japoneses empiezan a pagar más, algunos inversores pueden preguntarse para qué asumir tanto riesgo cambiario fuera de Japón, y pueden traer parte de ese dinero de vuelta. Eso se llama repatriación de capital.

La repatriación es distinta del carry trade, pero puede empujar en la misma dirección

Conviene no mezclar ambos conceptos. Un asegurador japonés vendiendo Treasuries para comprar bonos japoneses no necesariamente está cerrando un carry trade. Pero el resultado puede parecerse: vende activos extranjeros, convierte la moneda extranjera, compra yenes y lleva el capital hacia Japón. Eso puede fortalecer al yen, y un yen más fuerte puede presionar a quienes sí mantienen carry trades. Los dos mecanismos pueden alimentarse. Por eso Wall Street no solamente observa el tipo oficial del Banco de Japón: también observa los rendimientos de los bonos japoneses y los movimientos de grandes inversores institucionales.

La Fed es la otra mitad de la ecuación

Japón no opera en el vacío. El 16 de septiembre de 2026, la Reserva Federal elevó su rango objetivo al 3,75%-4,00%, todavía muy por encima del 1,25% japonés. Por tanto, el diferencial no desapareció: algunas operaciones carry podían seguir pareciendo atractivas, pero con un coste de financiación japonés mayor y un riesgo cambiario menos cómodo.

El mercado no mira solo el diferencial actual: también importa hacia dónde puede moverse. Las decisiones consecutivas de la Fed y del Banco de Japón en septiembre de 2026 mostraron precisamente eso: el atractivo del carry trade depende tanto del nivel de tipos como de la trayectoria esperada y del comportamiento del yen.

Ejemplo real: septiembre de 2026 cambió el equilibrio

En septiembre de 2026 coincidieron varias fuerzas: inflación elevada en Estados Unidos, rendimientos altos de los Treasuries, tensiones energéticas y subidas de tipos tanto en Estados Unidos como en Japón. Para el carry trader, eso produjo un entorno menos simple: el diferencial de tipos seguía existiendo, pero el coste de financiarse en yenes aumentó y la volatilidad cambiaria pasó a importar todavía más.

En Japón también aumentan las expectativas de tipos, pero además el yen viene de una fuerte apreciación. Eso significa que el carry trader puede encontrarse con dos fuerzas distintas: el diferencial de tipos puede seguir siendo atractivo, pero el riesgo cambiario ha aumentado considerablemente. Y cuando aumenta la volatilidad, el carry trade pierde parte de su encanto.

Errores frecuentes al interpretar el carry trade

  • Mirar solo el diferencial de tipos. El movimiento de la moneda puede borrar rápidamente meses de rentabilidad.
  • Suponer que todo el endeudamiento en yenes es carry trade. Las estadísticas incluyen financiación comercial, coberturas y otras operaciones.
  • Atribuir cada caída de Wall Street al yen. El unwind puede amplificar movimientos, pero rara vez es la única causa.
  • Confundir repatriación con carry trade. Pueden empujar en la misma dirección, pero son mecanismos distintos.

¿Significa esto que el carry trade está terminando?

No necesariamente. Las estrategias carry existen desde hace muchísimo tiempo y probablemente seguirán existiendo mientras haya países con tipos de interés distintos. Lo que puede estar terminando es algo diferente: la idea de que el yen es una fuente de financiación casi gratuita y permanentemente débil.

Japón está normalizando su política. Los rendimientos nacionales están subiendo. La inflación ha regresado. Los salarios empiezan a crecer en términos reales. Y las autoridades han mostrado que están dispuestas a actuar frente a movimientos extremos de la moneda. Eso significa que apostar permanentemente contra el yen puede resultar bastante más peligroso que hace unos años.

Si el yen sigue subiendo, ¿qué activos podrían verse afectados?

No existe una lista automática, pero los más vulnerables tienden a ser activos que combinan mucha liquidez, valoraciones elevadas, apalancamiento y grandes posiciones especulativas. Por eso Wall Street observa especialmente:

  • Acciones tecnológicas, porque concentran grandes cantidades de capital y son fáciles de vender.
  • Nasdaq, por su exposición a compañías de crecimiento.
  • Bitcoin y cripto, por su sensibilidad a liquidez y apalancamiento.
  • Mercados emergentes, por las estrategias de búsqueda de rendimiento.
  • Bonos estadounidenses, si existe además repatriación de capital japonés.

Pero una liquidación no significa necesariamente que esos activos tengan un problema fundamental. Puede ser simplemente un problema de posicionamiento.

Ésa es la parte que hace tan peligroso un unwind

En finanzas existe una frase que resume bien estos episodios: cuando todos necesitan liquidez, venden lo que pueden, no necesariamente lo que quieren. Imagine un fondo con una mala posición en yenes y con Nvidia acumulando enormes ganancias: necesita efectivo, y quizá vender Nvidia sea mucho más sencillo que cerrar inmediatamente otros activos menos líquidos. Entonces vende Nvidia. Otro fondo hace lo mismo. La acción empieza a caer. Otros algoritmos detectan el movimiento, se activan stops, sube la volatilidad, otros inversores reducen riesgo. Un problema nacido en el mercado de divisas acaba apareciendo en las acciones. Eso es contagio financiero.

Pero tampoco debemos convertir cada movimiento del yen en una amenaza de crash

Aquí hace falta prudencia. Los mercados aprendieron mucho del episodio de 2024: los bancos centrales conocen el riesgo, y los inversores también. Una subida esperada del Banco de Japón no produce necesariamente el mismo resultado que una sorpresa. Eso es fundamental: si todo el mercado espera que el BOJ suba al 1,25%, gran parte de la operación puede estar ya ajustada. Algunos carry traders habrán reducido posiciones antes de la reunión, otros estarán cubiertos y otros habrán cambiado su estrategia. El verdadero peligro suele aparecer cuando ocurre algo más rápido o más grande de lo esperado.

Qué tendría que pasar para producir un movimiento realmente violento

Hay varios escenarios que ilustran el mecanismo:

  1. El Banco de Japón sorprende al mercado, subiendo más de lo previsto o señalando una senda de tipos mucho más agresiva. Eso podría fortalecer rápidamente al yen.
  2. La Fed cambia de dirección al mismo tiempo. Si Estados Unidos empezara a recortar mientras Japón sube, el diferencial se cerraría desde ambos extremos, algo especialmente negativo para determinadas posiciones carry. No es el escenario central actual, pero ilustra el mecanismo.
  3. El yen rompe niveles importantes muy rápidamente. El problema no es necesariamente que USD/JPY esté en 150, 155 o 160: puede ser la velocidad. Un movimiento del 5% en días puede provocar muchos más cierres forzados que un movimiento del 5% distribuido durante seis meses.
  4. Sube la volatilidad mundial. Una crisis geopolítica, una caída bursátil o un shock financiero puede provocar que los inversores reduzcan simultáneamente apalancamiento, y posiciones que parecían independientes pueden empezar a cerrarse al mismo tiempo.

El carry trade es también una lección sobre riesgo

Existe algo profundamente humano detrás de esta estrategia. Cuando una operación funciona durante años, empieza a parecer segura. Los inversores dejan de preguntar «¿qué puede salir mal?» y empiezan a preguntar «¿cuánto puedo ganar si aumento la posición?». Entonces llega el apalancamiento, y un pequeño cambio que parecía improbable se convierte en un gran problema. Eso ocurrió en 2024. Y por eso el yen vuelve a llamar la atención en 2026: no porque sepamos que Wall Street vaya a desplomarse —no lo sabemos—, sino porque una de las fuentes de financiación más importantes del sistema financiero está cambiando.

Las cuatro cifras que debemos vigilar ahora

Referencia Qué significa
USD/JPY Cuántos yenes compra un dólar. Una caída rápida significa fortalecimiento del yen.
Tipo del Banco de Japón 1,25% tras la decisión del 18 de septiembre de 2026.
Tipo de la Reserva Federal Actualmente entre 3,50% y 3,75%. La diferencia frente a Japón sigue siendo considerable.
Volatilidad Un carry trade puede soportar una pequeña variación, pero no una moneda moviéndose violentamente mientras existe apalancamiento.

Entonces, ¿puede realmente el yen sacudir Wall Street?

Sí. Pero la explicación correcta no es «Japón sube tipos y Wall Street cae». Es mucho más interesante: durante años, el yen ha funcionado como una fuente barata de financiación para posiciones repartidas por todo el sistema financiero mundial. Si esa financiación se vuelve más cara y, sobre todo, si la moneda japonesa sube rápidamente, determinadas operaciones empiezan a perder dinero. Para cerrarlas hay que recomprar yenes, lo que puede fortalecer todavía más la moneda. Y para conseguir liquidez, algunos inversores tienen que vender otros activos: acciones, bonos, tecnología, Bitcoin, mercados emergentes. No porque el Banco de Japón esté intentando hacerlos caer, sino porque el capital internacional está conectado.

La historia ahora mismo está en Tokio

Wall Street suele mirar obsesivamente a Washington: la Fed, el empleo, la inflación y el Treasury. Pero septiembre de 2026 recordó que también hay que mirar hacia Tokio: las decisiones de la Reserva Federal y del Banco de Japón llegaron con apenas dos días de diferencia y modificaron las dos patas de muchas estrategias carry.

Japón todavía tiene tipos mucho más bajos que Estados Unidos, pero el mundo que permitió construir enormes posiciones contra el yen está cambiando. El Banco de Japón ya no tiene tipos negativos: su tasa está en el 1% y podría subir al 1,25%. Los salarios reales están aumentando, los bonos japoneses ofrecen rendimientos que no se veían en décadas, y el yen ya ha demostrado que puede moverse rápidamente.

Por eso el carry trade merece atención. No porque permita predecir un próximo crash, sino porque nos recuerda una regla fundamental de los mercados: el dinero barato puede viajar por todo el mundo, pero cuando regresa a casa también puede hacerlo muy rápido. Y cuando billones de dólares de financiación y posiciones apalancadas empiezan a moverse simultáneamente, Tokio deja de ser un problema solamente japonés. Puede convertirse en un problema de Wall Street.

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Fuentes principales consultadas

  • Bank of Japan — decisiones y comunicados de política monetaria de 2024 y 2026, calendario de reuniones.
  • Bank for International Settlements (BIS) — estudios sobre carry trades, financiación en yenes y transmisión de política monetaria.
  • Federal Reserve — decisión de política monetaria de julio de 2026 y calendario FOMC.
  • Statistics Bureau of Japan — Índice de Precios al Consumidor.
  • Datos oficiales del gobierno japonés sobre PIB y salarios.
  • Reuters — evolución reciente del yen, expectativas sobre la reunión del Banco de Japón y mercado internacional de carry trades.

Este artículo tiene finalidad informativa y educativa. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación para utilizar estrategias de carry trade, divisas, acciones, bonos, criptomonedas u otros activos.

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Redacción Archivo Económico

Equipo editorial de Archivo Económico. Analizamos la actualidad económica con datos oficiales del INE, Banco de España, BCE y Eurostat. Toda la información que publicamos está verificada en fuentes primarias.

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