Actualizado: 17 de septiembre de 2026
La carrera por la inteligencia artificial parece digital.
Pero cada vez se parece más a una carrera energética.
Microsoft, Amazon, Google, Meta y decenas de operadores de centros de datos están construyendo una infraestructura capaz de consumir cantidades extraordinarias de electricidad.
Ya hemos visto la magnitud del desafío: los centros de datos podrían explicar aproximadamente la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica estadounidense hasta 2030.
La pregunta siguiente es inevitable: ¿de dónde saldrá toda esa electricidad?
La respuesta probablemente decepcione a quien espere una batalla sencilla entre tecnologías.
No será solamente gas. No serán solamente renovables. No será solamente nuclear.
Los centros de datos de inteligencia artificial necesitarán una combinación de generación, almacenamiento y red eléctrica que cambiará según la región, el tiempo disponible, la capacidad de conexión, los costes, la regulación y las características concretas de cada instalación.
En otras palabras: la IA no necesita una fuente energética. Necesita un sistema energético.
Hoy, el gas natural ya ocupa el primer lugar
Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), más del 40% de la electricidad físicamente consumida por los centros de datos estadounidenses procede actualmente del gas natural.
Después aparecen aproximadamente:
- 24% renovables
- 20% nuclear
- 15% carbón
Hay un matiz importante. Estas cifras no representan los contratos corporativos firmados por Microsoft, Amazon, Google o Meta. La IEA está estimando la fuente física de la electricidad que llega a las instalaciones desde la red o desde generación onsite.
Una compañía puede afirmar que ha contratado suficiente electricidad renovable para igualar su consumo anual. Pero a las tres de la madrugada, cuando el viento no sopla y no existe producción solar, el centro de datos continúa necesitando electricidad. Y esa electricidad procede del sistema que esté disponible en ese momento.
Por eso distinguir entre contratación energética y suministro físico es fundamental para entender esta historia.
¿Por qué el gas natural ocupa una posición tan importante?
Porque los centros de datos tienen una característica incómoda para el sistema eléctrico: funcionan prácticamente todo el tiempo.
Los servidores no pueden detenerse todas las noches. Los modelos de inteligencia artificial siguen procesando solicitudes. Las empresas continúan utilizando cloud. Los sistemas financieros, sanitarios y empresariales necesitan disponibilidad constante.
Por eso los operadores valoran fuentes capaces de producir electricidad cuando se necesita. El gas natural puede hacerlo. Una central de ciclo combinado puede generar grandes cantidades de electricidad de manera relativamente flexible y continua.
Eso explica por qué la IEA espera que sea una de las principales respuestas al crecimiento de los centros de datos estadounidenses durante el resto de esta década.
Más de 130 TWh adicionales de gas
La IEA estima que el gas natural podría aportar más de 130 TWh adicionales de generación anual para centros de datos estadounidenses entre 2024 y 2030.
Es una cifra considerable. Y ayuda a explicar por qué la inteligencia artificial está empezando a afectar no solamente al mercado de semiconductores. También está influyendo sobre utilities, productores de electricidad, turbinas de gas, gasoductos, infraestructura energética y mercados de capacidad.
Pero esto tampoco significa que el gas vaya a quedarse con todo el crecimiento. Las renovables avanzan casi en paralelo.
Las renovables podrían aportar otros 110 TWh
La misma proyección de la IEA calcula que las renovables podrían aportar alrededor de 110 TWh adicionales de electricidad para centros de datos estadounidenses entre 2024 y 2030, principalmente mediante solar y eólica.
Esto ocurre por varias razones. Primero, Estados Unidos está instalando grandes cantidades de nueva capacidad renovable. Segundo, solar y eólica pueden construirse con plazos relativamente cortos comparados con grandes proyectos nucleares o determinadas infraestructuras convencionales. Y tercero, las grandes empresas tecnológicas se han convertido en compradores enormes de energía renovable.
Las tecnológicas ya son actores energéticos
Según la actualización de la IEA publicada en abril de 2026, el sector tecnológico representó aproximadamente el 40% de todos los power purchase agreements (PPA) corporativos de renovables firmados durante 2025.
Eso es extraordinario. Empresas que hace veinte años compraban principalmente servidores, software, oficinas y ancho de banda ahora negocian contratos eléctricos a largo plazo capaces de respaldar nuevos parques solares y eólicos.
La razón es sencilla. Si Microsoft, Google, Amazon o Meta saben que necesitarán enormes cantidades de electricidad durante años, pueden firmar contratos de compra de energía a largo plazo. Ese contrato proporciona mayor certidumbre al desarrollador energético. Y esa certidumbre puede ayudar a financiar la construcción del proyecto.
Pero un PPA no hace desaparecer el problema de las 24 horas
Aquí aparece otro matiz fundamental.
Supongamos que una empresa consume durante un año la misma cantidad de electricidad que produce el parque solar que ha contratado. Sobre el papel puede igualar ambas cantidades.
Pero el centro de datos consume electricidad por la mañana, por la tarde, por la noche, en invierno, en verano, con nubes, sin viento. El parque solar no produce electricidad durante la noche.
Por eso un sistema con grandes cantidades de renovables necesita combinar geografías, transmisión, almacenamiento, generación flexible y otras fuentes firmes. No es un defecto exclusivo de las renovables. Es una característica que el sistema debe gestionar.
Las baterías empiezan a convertirse en otra pieza
El almacenamiento puede ayudar precisamente en esa tarea. La IEA estima que a nivel mundial podrían instalarse aproximadamente 20-25 GW de baterías en centros de datos para 2030.
No son una fuente de energía. Una batería no crea electricidad. La almacena. Pero puede utilizarse para cubrir picos, responder a interrupciones, desplazar consumo, estabilizar una instalación, prestar determinados servicios a la red y reducir temporalmente la demanda recibida desde el sistema.
Eso puede hacer que un centro de datos deje de ser simplemente una carga completamente rígida. Al menos durante periodos determinados.
Entonces aparece la nuclear
Si existe una fuente que parece diseñada sobre el papel para grandes centros de datos, es la nuclear.
Produce grandes cantidades de electricidad. Puede funcionar durante periodos muy largos. Su generación no depende del sol o del viento. Y sus emisiones operativas de carbono son muy bajas.
Por eso algunas de las mayores compañías tecnológicas están intentando asegurar más energía nuclear. Pero nuevamente hay que separar lo que existe hoy de lo que podría existir dentro de diez años.
La nuclear existente ya importa
Aproximadamente el 20% del suministro físico actual estimado de los centros de datos estadounidenses procede de nuclear, según la IEA.
Eso significa que no estamos hablando solamente de una tecnología futura. La flota nuclear existente ya participa de manera importante en el sistema que abastece a estas instalaciones.
Por eso algunas tecnológicas están firmando acuerdos que ayudan a mantener abiertas instalaciones existentes o incluso a reactivar capacidad anteriormente cerrada.
Microsoft y el regreso de Three Mile Island Unit 1
Uno de los ejemplos más conocidos es Microsoft. Constellation firmó un acuerdo de compra de electricidad durante 20 años con la compañía.
Ese acuerdo respalda el proyecto para reactivar la antigua unidad 1 de Three Mile Island bajo un nuevo nombre: Crane Clean Energy Center.
La instalación representa aproximadamente 835 MW de capacidad. Microsoft utilizará el acuerdo para ayudar a cubrir con electricidad libre de carbono el consumo de sus centros de datos dentro de la región PJM. La reapertura se espera para 2028.
Conviene ser precisos. Esto no significa que exista un cable privado de 835 MW desde la central hasta un único edificio de Microsoft. La planta suministra electricidad a la red. El acuerdo económico permite respaldar su operación y asociar la energía contratada con las necesidades de Microsoft. Ésa es una diferencia importante.
Meta también está asegurando nuclear existente
Meta siguió una estrategia parecida con Constellation. Su acuerdo de 20 años, anunciado en 2025, ayuda a mantener operativa la planta nuclear Clinton Clean Energy Center en Illinois.
El acuerdo comienza en 2027 y respalda aproximadamente 1.121 MW de capacidad nuclear libre de emisiones, según la información publicada por Meta. Además, permitirá aproximadamente 30 MW de capacidad incremental.
Pero Meta ya está mirando mucho más allá de una única central. En enero de 2026 anunció acuerdos adicionales con Vistra, TerraPower y Oklo. La compañía describe el conjunto de proyectos como capaz de desbloquear hasta 6,6 GW de energía nuclear.
Aquí vuelve a ser fundamental el lenguaje. No son 6,6 GW de reactores nuevos funcionando hoy. Se trata de una combinación de proyectos, acuerdos, capacidad existente y desarrollos futuros que se irán incorporando de forma escalonada hasta mediados de la próxima década.
Las grandes tecnológicas quieren crear una nueva generación nuclear
La estrategia ya no consiste solamente en comprar electricidad de centrales existentes. Google, Amazon, Meta y otras compañías están intentando ayudar a crear un mercado para nuevas tecnologías nucleares. Especialmente small modular reactors, o SMR.
La idea detrás de un SMR es construir reactores más pequeños y modulares que puedan repetirse de una forma más parecida a un producto industrial que a una megainfraestructura completamente personalizada. En teoría, eso podría permitir menor tamaño inicial, construcción modular, menor desembolso por unidad y expansión progresiva.
La palabra importante es: podría. Gran parte de esta industria todavía necesita demostrar costes, tiempos y capacidad para construir en serie.
Google y Kairos Power
Google firmó un acuerdo con Kairos Power para desarrollar hasta aproximadamente 500 MW de nueva capacidad nuclear avanzada mediante varios reactores, con horizonte hasta 2035.
El primer paso concreto es especialmente interesante. Kairos, Google y Tennessee Valley Authority (TVA) avanzan un proyecto de aproximadamente 50 MW, conocido como Hermes 2, cuya electricidad debería incorporarse a la red de TVA que abastece centros de datos Google en Tennessee y Alabama, con inicio de operaciones previsto para 2030.
Una vez más: 500 MW es el objetivo del acuerdo global. No capacidad operativa actualmente.
Amazon también apuesta por SMR
Amazon está siguiendo un camino similar con X-energy y Energy Northwest. La primera fase del proyecto en Washington contempla aproximadamente 320 MW, con posibilidad de ampliarlo hasta 960 MW mediante módulos adicionales. La compañía espera que la capacidad comience a incorporarse durante los primeros años de la década de 2030.
Amazon también anunció una inversión de aproximadamente 500 millones de dólares en X-energy. Su estrategia habla de apoyar el desarrollo de más de 5 GW de nueva capacidad nuclear estadounidense para 2039.
De nuevo: es una ambición de desarrollo futuro. No 5 GW de electricidad nuclear actualmente disponible para AWS.
La cartera SMR se está haciendo enorme
Aquí aparece uno de los datos nuevos más importantes de 2026. La IEA calcula que la cartera de acuerdos condicionales de compra de energía asociados a proyectos SMR para centros de datos aumentó desde aproximadamente 25 GW a finales de 2024 hasta 45 GW en 2026.
Eso demuestra el enorme interés empresarial. Pero sería un error leer la cifra como «45 GW de nuevos reactores están asegurados». No. Son acuerdos y proyectos condicionados. Antes de que muchos puedan producir electricidad tendrán que superar permisos, licencias, financiación, ingeniería, construcción, cadena de suministro, producción de combustible y regulación.
El interés es real. La capacidad operativa todavía debe construirse.
El gran problema de la nuclear es el tiempo
Y aquí encontramos la razón por la que el gas y las renovables seguirán siendo fundamentales durante esta década.
Los centros de datos están creciendo ahora. No dentro de quince años. La IEA espera que los primeros SMR empiecen a tener presencia alrededor de 2030. Eso significa que, aunque la nuclear avanzada pueda convertirse en una pieza importante durante la década de 2030, buena parte de la demanda inmediata necesita soluciones disponibles antes.
Y eso favorece tecnologías y activos que ya existen o pueden construirse más rápido.
Por eso algunos centros de datos quieren construir su propia generación de gas
Ésta es una de las tendencias más interesantes de 2026.
Los tiempos de espera para conseguir conexión a determinadas redes son tan largos que algunos desarrolladores de centros de datos estadounidenses están considerando algo diferente: generar electricidad junto al propio centro de datos, principalmente mediante gas natural.
La lógica parece sencilla. Si la red tarda años en darte suficiente capacidad, ¿por qué no construir tus propias turbinas? Pero la realidad vuelve a complicarlo.
La IEA estima hasta 15-27 GW de gas onsite
La IEA calcula que aproximadamente 15-27 GW de generación onsite con gas natural podrían alimentar centros de datos hacia 2030, principalmente en Estados Unidos.
Es un rango enorme. Y es una proyección. La propia agencia advierte que muchos proyectos siguen en etapas iniciales. Aproximadamente una quinta parte de los proyectos que había rastreado mediante imágenes satelitales mostraban ya trabajos de limpieza del terreno o construcción. Pero eso tampoco significa que todos llegarán a operar.
Generar tu propia electricidad tampoco es tan sencillo
Un centro de datos no consume exactamente la misma cantidad de electricidad cada segundo. Especialmente un centro especializado en IA. Las cargas pueden variar rápidamente.
Para mantener suficiente redundancia y fiabilidad, la IEA calcula que la generación onsite con gas podría necesitar sobredimensionarse aproximadamente entre 30% y 70% respecto a la demanda crítica que pretende abastecer.
Eso significa más turbinas, más capital, más combustible y posiblemente activos infrautilizados durante parte del tiempo. Además existe otro problema: las turbinas de gas tampoco aparecen mágicamente.
También existe una carrera por las turbinas
La creciente demanda eléctrica está aumentando los pedidos de turbinas de gas. Y la capacidad de fabricación es limitada.
La IEA advierte que los tiempos de entrega de nuevas turbinas pueden alcanzar varios años. Por eso instalar generación onsite no garantiza que el centro de datos vaya a conectarse más rápido que esperando determinadas mejoras de la red.
El mismo boom que crea demanda de servidores también está creando cuellos de botella en transformadores, equipos eléctricos, turbinas, cables y subestaciones. La carrera de IA está consumiendo toda una cadena industrial.
Entonces, ¿gas onsite o red?
Probablemente ambas cosas. La propia IEA señala que la mayoría de centros de datos continúa prefiriendo conectarse a la red.
Tiene sentido. Una red grande ofrece diversificación, múltiples centrales, redundancia, mercados de energía, interconexión y mayor flexibilidad. Una instalación aislada tiene que replicar buena parte de esa fiabilidad por sí misma.
La generación onsite puede actuar como solución temporal, complementaria, de respaldo o permanente en determinados casos. Pero no elimina la necesidad de invertir en redes.
¿Quién gana entonces: gas, nuclear o renovables?
Ésa probablemente sea la pregunta equivocada.
No estamos viendo una carrera en la que una tecnología elimina a todas las demás. Estamos viendo diferentes tecnologías resolviendo diferentes partes del mismo problema.
- El gas ofrece rapidez relativa, flexibilidad y generación firme.
- Las renovables ofrecen capacidad nueva relativamente rápida, costes competitivos y electricidad de bajas emisiones.
- La nuclear existente ofrece grandes cantidades de generación firme y libre de emisiones operativas.
- La nuclear avanzada promete nueva generación firme durante la próxima década y más allá.
- Las baterías ofrecen flexibilidad y capacidad de mover electricidad en el tiempo.
- Y la red permite conectar todas esas piezas.
El sistema necesita una combinación.
El sistema eléctrico estadounidense también está cambiando
La transformación no ocurre solamente dentro de los centros de datos. La IEA espera que entre 2026 y 2030 la generación estadounidense con gas natural crezca aproximadamente un 3% anual de media.
Al mismo tiempo, solar continúa expandiéndose rápidamente. Su participación en la generación estadounidense superó el 7% en 2025. La IEA espera aproximadamente 10% en 2028 y 11% en 2030.
La eólica se mantendría alrededor del 10%. Las renovables en conjunto podrían alcanzar aproximadamente 29% de la generación estadounidense en 2030.
La generación nuclear estadounidense, por su parte, se mantendría relativamente estable durante este periodo, ligeramente por encima de los niveles de 2025. El carbón, en cambio, seguiría una tendencia descendente en el escenario de la IEA.
Estos son datos del sistema eléctrico completo. No del consumo exclusivo de centros de datos. Pero muestran la dirección general.
La paradoja nuclear
Aquí aparece una paradoja interesante. Las tecnológicas están anunciando enormes acuerdos nucleares. Pero la IEA espera que la generación nuclear agregada estadounidense permanezca relativamente estable hasta 2030.
¿Cómo pueden ser ciertas ambas cosas?
Porque buena parte de la actividad nuclear empresarial actual consiste en mantener abiertas plantas, extender operaciones, reactivar capacidad, preparar proyectos y financiar tecnologías futuras. Los nuevos SMR tendrán un efecto mucho mayor después de 2030.
Es decir: las decisiones se toman ahora. La electricidad llega después.
La paradoja renovable
Con las renovables ocurre casi lo contrario. Pueden construirse relativamente rápido. Pero su producción varía con las condiciones meteorológicas.
Eso significa que añadir más solar puede producir enormes cantidades de electricidad durante determinadas horas. Pero un centro de datos necesita energía cuando el sol no está disponible.
Por eso el valor de baterías, redes, geografía, generación firme y flexibilidad aumenta a medida que crece la participación renovable.
Y la paradoja del gas
El gas natural puede responder rápidamente a la demanda y producir de forma continua. Pero construir muchísima nueva capacidad crea otras preguntas: disponibilidad de turbinas, gasoductos, precio del combustible, emisiones, utilización futura del activo y vida económica.
Un centro de datos puede necesitar electricidad dentro de tres años. Pero la infraestructura construida para abastecerlo puede continuar existiendo durante décadas. Eso obliga a pensar más allá del problema inmediato.
La electricidad empieza a formar parte de la ventaja competitiva
Durante años la competencia entre las grandes tecnológicas se medía mediante chips, modelos, cloud, usuarios y software. Ahora tenemos que añadir otra métrica: acceso energético.
Una empresa que consiga terreno, subestaciones, transmisión, contratos eléctricos, generación, permisos y conexión antes que sus competidores puede desplegar capacidad de IA más rápidamente.
Por eso Amazon está financiando SMR. Google trabaja con Kairos. Microsoft respalda el reinicio de una planta nuclear. Meta está firmando acuerdos nucleares. Y prácticamente todas están contratando grandes volúmenes de renovables.
Ya no son simplemente clientes eléctricos. Se están convirtiendo en actores importantes dentro del desarrollo energético.
Y eso conecta directamente con el capex
En Archivo Económico ya analizamos cuánto están invirtiendo Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta en infraestructura de inteligencia artificial.
Buena parte de ese gasto se concentra en servidores, GPU, centros de datos, redes y terrenos. Pero un centro de datos sin electricidad es un activo improductivo. Por eso cada vez más capital empieza a desplazarse también hacia la infraestructura energética que permite utilizar esos chips.
La cadena económica de la IA ya no termina en los fabricantes de chips como Nvidia. Continúa hasta utilities, centrales, turbinas, fabricantes eléctricos, desarrolladores renovables, operadores nucleares y redes.
El corto plazo y el largo plazo no tendrán la misma respuesta
Si queremos entender de dónde saldrá la electricidad, probablemente debamos separar dos horizontes.
De aquí a 2030, las principales respuestas serán: gas natural, solar, eólica, nuclear existente, almacenamiento, expansión de red y determinadas soluciones onsite.
Después de 2030 podrían ganar mucho más peso: SMR, nuclear avanzada, almacenamiento de larga duración, nuevas tecnologías geotérmicas, redes más robustas y mayores niveles de flexibilidad.
Eso explica por qué las tecnológicas están firmando contratos hoy para proyectos que no producirán electricidad hasta la próxima década. Necesitan construir el suministro futuro antes de que llegue la demanda futura.
No existe una fuente perfecta
Cada opción tiene una ventaja. Y cada una tiene una limitación.
Gas: disponible y flexible, pero necesita combustible y produce emisiones.
Solar y eólica: rápidas y con bajos costes variables, pero variables.
Nuclear: firme y baja en carbono, pero los nuevos proyectos necesitan tiempo y enormes inversiones.
Baterías: rápidas y flexibles, pero almacenan energía; no la generan.
Red: permite compartir recursos, pero requiere años de planificación y construcción.
Por eso la respuesta económica más probable no será «gas o renovables o nuclear». Será gas + renovables + nuclear + almacenamiento + red, con diferentes proporciones según región y horizonte temporal.
La verdadera carrera energética de la IA
La inteligencia artificial está creando una situación poco habitual. Empresas de software están pensando como compañías industriales. Están negociando megavatios, reactores, turbinas, subestaciones, baterías y líneas de transmisión.
Porque el siguiente gran modelo de inteligencia artificial no puede ejecutarse solamente con código. Necesita máquinas físicas, con sus chips alojados en instalaciones que operan sobre la infraestructura de los grandes proveedores de nube. Y esas máquinas necesitan electricidad.
La cuestión energética de la IA ya no consiste únicamente en preguntar «¿cuánta electricidad consumirá?». La pregunta más importante empieza a ser: ¿quién será capaz de construir suficiente suministro fiable, suficientemente rápido y a un coste que permita que la inversión en IA sea rentable?
Ahí puede estar una de las grandes batallas económicas de la próxima década. Porque la carrera por la inteligencia artificial también se está convirtiendo en una carrera por construir su sistema energético.
Nota metodológica
Los porcentajes de gas natural, renovables, nuclear y carbón utilizados en este artículo describen la estimación de la IEA sobre las fuentes físicas de electricidad que abastecen a los centros de datos estadounidenses. No representan necesariamente los contratos de compra de energía o certificados adquiridos por los operadores tecnológicos.
Las cifras de capacidad SMR y generación onsite futura corresponden a proyectos, acuerdos o escenarios de la IEA y de las compañías citadas. No deben interpretarse como capacidad actualmente construida, operativa o garantizada.
Las previsiones energéticas pueden cambiar por factores regulatorios, tecnológicos, financieros, de cadena de suministro y por la evolución real de la demanda de centros de datos.
Aviso
Este contenido tiene fines informativos y educativos. Las proyecciones energéticas están sujetas a cambios y no constituyen una recomendación de inversión.
Fuentes principales consultadas
- International Energy Agency — Energy and AI: Energy supply for AI.
- International Energy Agency — Key Questions on Energy and AI (publicado 16 de abril de 2026).
- International Energy Agency — Electricity 2026: Supply.
- International Energy Agency — Electricity 2026: Executive summary.
- Constellation Energy — Crane Clean Energy Center (acuerdo con Microsoft).
- Kairos Power / Google — Acuerdo de energía nuclear avanzada.
- Kairos Power, Google y TVA — Despliegue Hermes 2.
- Amazon — Energy Northwest / programa SMR con X-energy.
- Meta — Proyectos nucleares con Vistra, TerraPower y Oklo (enero 2026).
- Meta — Acuerdo con Constellation, Clinton Clean Energy Center.