Actualizado: 4 de septiembre de 2026.
A finales de enero, el euro consiguió algo que no lograba desde 2021.
Superó los 1,20 dólares.
Durante unas horas pareció que 2026 podía convertirse en el año de un gran regreso de la moneda europea.
Siete meses después, el escenario es bastante diferente.
El último tipo de cambio de referencia publicado por el Banco Central Europeo sitúa al euro en 1,1615 dólares.
No estamos ante un desplome. Pero sí ante un cambio importante en la narrativa.
El dólar, que comenzó el año rodeado de dudas, ha recuperado parte del terreno perdido. Y el euro, que llegó a beneficiarse del debilitamiento de la moneda estadounidense, afronta ahora su propia combinación de inflación, petróleo caro y decisiones difíciles del BCE.
La gran pregunta es evidente: ¿estamos ante el inicio de una nueva etapa de fortaleza del dólar o todavía tiene margen el euro para recuperar los 1,20 dólares?
Para responder hay que mirar bastante más allá del gráfico de EUR/USD.
Primero: ¿qué significa realmente que EUR/USD esté en 1,1615?
EUR/USD expresa cuántos dólares hacen falta para comprar un euro. Si EUR/USD está en 1,1615, significa que un euro vale aproximadamente 1,16 dólares.
Si el par sube a 1,20, el euro se está fortaleciendo frente al dólar. Si cae a 1,10, ocurre lo contrario: el dólar gana fuerza frente al euro.
Parece sencillo. Lo que no es sencillo es explicar por qué se mueve.
Porque el EUR/USD resume continuamente las expectativas de millones de inversores sobre dos de las mayores economías del planeta: Estados Unidos y la eurozona.
Los tipos de interés importan. La inflación importa. El crecimiento importa. Pero también la energía, la política fiscal, los flujos internacionales de capital, la geopolítica y, sobre todo, lo que el mercado esperaba que ocurriera antes de conocer una noticia.
El euro comenzó 2026 con una fuerza extraordinaria
El 31 de diciembre de 2025, el tipo de referencia del BCE situaba el euro en 1,1750 dólares. Menos de un mes después superaba 1,20. Fue su nivel más alto desde 2021.
Detrás de aquel movimiento había varios factores. Uno era claramente estadounidense: el dólar venía de perder aproximadamente un 10% durante 2025 y el mercado estaba preocupado por el déficit estadounidense, las tensiones comerciales y, especialmente, la independencia de la Reserva Federal.
Al mismo tiempo, Europa empezaba a despertar algo más de optimismo. Las nuevas inversiones fiscales —especialmente en Alemania— ayudaban a mejorar las expectativas de crecimiento y los inversores comenzaban a reconsiderar activos europeos.
Durante un tiempo, la operación parecía bastante clara: menos dólar, más euro. Pero en mercados financieros las narrativas rara vez duran para siempre.
Desde 1,20 hasta la zona de 1,16
La fotografía de principios de septiembre es distinta. Según el tipo de referencia del BCE del 3 de septiembre, 1 euro equivale a 1,1615 dólares. El 1 de septiembre estaba en 1,1590. A finales de julio rondaba 1,1485.
Es decir, el euro ha recuperado terreno desde los mínimos del verano, pero continúa bastante por debajo del nivel superior a 1,20 alcanzado en enero.
¿Qué cambió? En buena medida, cambiaron las expectativas sobre los tipos de interés. Y cambió el petróleo.
El factor número uno: Fed contra BCE
Para entender EUR/USD hay una comparación que debemos seguir constantemente.
La Reserva Federal tiene actualmente su tipo oficial en un rango de 3,50%-3,75%. El Banco Central Europeo mantiene su facilidad de depósito en 2,25%.
Existe, por tanto, una diferencia importante a favor de los tipos estadounidenses. Eso no significa automáticamente que el dólar tenga que subir, pero sí importa.
Un inversor internacional compara continuamente cuánto puede obtener de determinados activos denominados en dólares frente a activos denominados en euros, ajustando además por riesgo, duración y expectativas futuras. Cuando el mercado piensa que Estados Unidos mantendrá tipos mucho más altos que Europa durante más tiempo, el dólar puede resultar relativamente más atractivo.
Pero septiembre está complicando esa historia. Porque ahora ambos bancos centrales podrían subir los tipos.
El BCE está a pocos días de una decisión casi descontada
El Banco Central Europeo se reúne el 10 de septiembre. Y el mercado espera una subida de 25 puntos básicos, que llevaría la facilidad de depósito del actual 2,25% hasta aproximadamente 2,50%.
Una encuesta de Reuters entre 65 economistas publicada el 3 de septiembre encontró unanimidad en esa previsión. Los mercados también habían prácticamente descontado el movimiento.
¿Por qué vuelve a subir tipos el BCE después de años hablando de desinflación? Porque la inflación europea ha regresado. Y buena parte del problema vuelve a tener un nombre muy conocido: energía.
La inflación de la eurozona ha vuelto al 3,3%
Eurostat estima que la inflación anual de la eurozona subió al 3,3% en agosto. En julio era 2,9%. El objetivo del BCE es 2%.
Pero la composición del dato es particularmente importante. La inflación energética llegó aproximadamente al 14,3% interanual. Los servicios, en cambio, moderaron su crecimiento hasta el 3,0%. Y si excluimos la energía, la inflación general se situó alrededor del 2,2%.
Eso nos cuenta una historia bastante clara: Europa no está sufriendo actualmente una aceleración uniforme de todos los precios. Está sufriendo especialmente el efecto de un fuerte shock energético.
Y ése es un problema complicado para un banco central. El BCE puede subir los tipos. Pero no puede producir petróleo ni gas.
El petróleo ha vuelto a cambiar la ecuación
El Brent cotizaba alrededor de 95 dólares por barril a comienzos del 4 de septiembre. Acumulaba una subida semanal cercana al 8%.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán y los riesgos sobre el suministro de Oriente Próximo han vuelto a colocar la energía en el centro de las preocupaciones económicas.
Esto afecta tanto a Estados Unidos como a Europa, pero no necesariamente de la misma manera. Estados Unidos es uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo. La eurozona depende mucho más de las importaciones energéticas.
Cuando el petróleo sube bruscamente, Europa puede sufrir simultáneamente más inflación, mayores costes empresariales, menor renta disponible de los hogares y menor crecimiento. Esa combinación tiene un nombre desagradable para cualquier banco central: riesgo de estanflación.
Y eso ayuda a explicar por qué un aumento de la inflación europea no siempre fortalece automáticamente al euro.
Tipos más altos pueden fortalecer una moneda… hasta que empiezan a dañar la economía
Imaginemos que el BCE sube los tipos. En principio, unos rendimientos superiores podrían favorecer al euro. Pero imaginemos que los inversores creen que esa subida provocará una recesión. Entonces el resultado puede ser completamente diferente.
Los mercados no preguntan solamente qué banco central tiene el tipo más alto. Preguntan qué economía puede soportar esos tipos.
Ésta será una de las grandes preguntas para Europa durante los próximos meses.
La economía europea, sin embargo, está resistiendo mejor de lo esperado
Hay una parte de la historia que favorece al euro. La eurozona creció un 0,4% durante el segundo trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior. Un año antes, el crecimiento fue aproximadamente del 1,0%.
No es espectacular. Pero representa una mejora clara respecto al primer trimestre, cuando la economía prácticamente no creció.
Y hay otra señal reciente bastante interesante: el PMI manufacturero de la eurozona alcanzó 52,7 puntos en agosto, su nivel más alto desde mayo de 2022. Por encima de 50, el índice indica expansión.
Alemania registró su crecimiento manufacturero más fuerte en más de cuatro años. Los nuevos pedidos también mejoraron.
Eso importa mucho. Durante años uno de los mayores argumentos contra el euro ha sido la debilidad estructural de la industria europea, especialmente alemana. Si ese sector empieza realmente a recuperarse, el BCE tendría más margen para mantener una política relativamente restrictiva sin hundir la economía. Y el euro podría beneficiarse.
Estados Unidos tampoco está volando
Al otro lado del Atlántico tampoco encontramos una economía perfecta. El PIB real estadounidense creció a una tasa anualizada del 1,5% durante el segundo trimestre. En términos comparables trimestrales, equivale aproximadamente a un crecimiento del 0,4%. El primer trimestre había sido más fuerte.
El consumo continúa siendo relativamente resistente y la inversión empresarial sigue recibiendo apoyo de sectores como la inteligencia artificial. Pero el mercado laboral está perdiendo impulso.
En julio, Estados Unidos perdió 23.000 empleos no agrícolas, mientras que las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en un total de 103.000. La tasa de paro se mantuvo en 4,1%.
Por eso la Reserva Federal tiene un problema diferente al BCE.
Fed: inflación demasiado alta, empleo demasiado débil
La inflación PCE estadounidense estaba en 3,7% interanual en julio. La subyacente, en 3,3%. Claramente por encima del objetivo del 2%.
Tres miembros del FOMC incluso votaron en julio por subir inmediatamente los tipos. Pero Christopher Waller introdujo esta semana un mensaje más prudente: si los datos confirman que la inflación está enfriándose, está dispuesto a defender una pausa en septiembre.
El mercado reaccionó rápidamente. Las probabilidades implícitas de una subida de la Fed en septiembre descendieron aproximadamente al 50%. Y el dólar perdió parte de su fuerza.
Aquí está probablemente la variable más importante para EUR/USD durante las próximas semanas: ¿qué banco central terminará siendo más agresivo de lo que el mercado espera?
El calendario puede provocar mucha volatilidad
Las próximas dos semanas concentran varios acontecimientos importantes:
- 4 de septiembre: empleo estadounidense de agosto.
- 10 de septiembre: decisión del BCE.
- 11 de septiembre: IPC estadounidense de agosto.
- 15-16 de septiembre: reunión de la Reserva Federal.
Eso significa que las expectativas sobre ambos lados de EUR/USD pueden cambiar varias veces en cuestión de días.
Y existe una diferencia fundamental: el mercado ya tiene casi completamente descontada una subida del BCE. La Fed está mucho más abierta. Por tanto, una sorpresa estadounidense podría provocar un movimiento mayor.
Escenario 1: BCE sube y Fed mantiene
Éste probablemente sería el escenario relativamente más favorable para el euro, todo lo demás constante. El BCE elevaría la facilidad de depósito al 2,50%. La Fed permanecería en 3,50%-3,75%. El diferencial de tipos seguiría favoreciendo a Estados Unidos, pero se reduciría.
Además, si la pausa estadounidense viniera acompañada de señales claras de moderación de la inflación y del mercado laboral, el mercado podría empezar a descontar una Fed menos restrictiva para los meses siguientes. Eso podría debilitar al dólar. EUR/USD podría recibir apoyo. Pero no necesariamente regresar inmediatamente a 1,20. Para eso probablemente necesitaría además mejores perspectivas europeas y menor tensión energética.
Escenario 2: BCE sube y Fed también sube
Aquí la historia sería mucho más equilibrada. Ambos bancos centrales endurecerían su política. Pero habría que observar el tono de los comunicados.
Si la Fed deja abierta la posibilidad de nuevas subidas mientras el BCE señala que septiembre probablemente sea el último movimiento, el dólar podría salir favorecido.
De hecho, una encuesta de Reuters publicada el 3 de septiembre mostraba que la mayoría de los economistas esperaba que la subida de septiembre fuera inicialmente la última del BCE. Sin embargo, apenas un día después, JPMorgan y BNP Paribas empezaron a proyectar otra posible subida en diciembre debido al riesgo energético. Eso muestra la velocidad con la que está cambiando el escenario.
Escenario 3: Europa necesita seguir subiendo mientras EE. UU. empieza a frenar
Éste sería probablemente el escenario más interesante para quienes esperan un euro más fuerte. Si la inflación europea permanece elevada mientras la estadounidense empieza realmente a moderarse, el diferencial esperado de política monetaria podría reducirse mucho más.
El BCE podría mantener tipos elevados o incluso volver a subirlos. La Fed podría detenerse. En ese caso, el euro tendría un argumento monetario bastante más fuerte.
Pero existe un riesgo: si la inflación europea sigue alta únicamente porque el petróleo permanece extremadamente caro, el impacto negativo sobre el crecimiento podría neutralizar buena parte de ese apoyo. Ésa es la gran vulnerabilidad del euro.
Escenario 4: petróleo dispara nuevamente la inflación mundial
También existe un escenario que nadie puede descartar: que el conflicto en Oriente Próximo empeore, que el petróleo supere claramente los niveles actuales y que vuelvan a dispararse las expectativas de inflación en Estados Unidos y Europa.
En ese contexto, ambos bancos centrales podrían verse obligados a ser más agresivos. Pero el dólar tiene una característica adicional —parte de su papel internacional del dólar—: continúa siendo el principal activo refugio del sistema financiero internacional.
En momentos de miedo extremo, inversores de todo el planeta siguen buscando liquidez en dólares y activos del Tesoro estadounidense. Eso puede fortalecer al dólar incluso cuando el shock también perjudica a Estados Unidos.
¿Puede volver el euro a 1,20?
Sí. Pero no porque exista un nivel «correcto» al que tenga que regresar.
Para recuperar de manera sostenible la zona de 1,20 probablemente necesitaríamos alguna combinación de: una Fed menos agresiva, un BCE relativamente más restrictivo, inflación estadounidense descendiendo, mejor crecimiento europeo, menor preocupación fiscal o institucional en Estados Unidos, y flujos internacionales más favorables hacia activos europeos.
Ya vimos esa combinación parcialmente a comienzos de año. Por eso EUR/USD consiguió superar 1,20. Pero las condiciones actuales son diferentes: el shock energético vuelve a pesar sobre Europa y la Reserva Federal todavía está muy lejos de declarar vencida la inflación.
¿Y puede caer hacia 1,10?
También. Un dólar claramente más fuerte podría aparecer si: la inflación estadounidense vuelve a acelerarse, la Fed encadena nuevas subidas, el mercado laboral resiste, Europa entra en una desaceleración, el BCE se ve obligado a dejar de subir tipos antes que la Fed, o aumentan los flujos hacia el dólar como refugio.
El mercado de divisas no tiene compromiso con una narrativa. Puede pasar en cuestión de meses de discutir 1,20 a volver a hablar de 1,10. Ya lo hemos visto muchas veces.
Hay un error que conviene evitar: intentar predecir EUR/USD con una sola variable
«Si la Fed sube, el dólar subirá.» «Si el BCE sube, el euro subirá.» «Si Europa crece, el euro subirá.»
Ninguna de esas frases es necesariamente falsa. Pero todas son incompletas.
Supongamos que el BCE sube 25 puntos. Si todo el mercado llevaba semanas esperándolo, el euro puede no reaccionar prácticamente nada. Ahora supongamos que el BCE no sube cuando había una probabilidad del 99% de que lo hiciera. Eso sí podría provocar una reacción violenta.
Las monedas se mueven por la diferencia entre lo que ocurre y lo que ya estaba descontado. Esta idea es fundamental para entender los mercados.
Un euro fuerte tampoco es necesariamente una buena noticia para Europa
Hay otra paradoja. Un euro más fuerte abarata las importaciones, especialmente materias primas denominadas en dólares. Eso puede ayudar a reducir inflación. También aumenta el poder adquisitivo de los europeos cuando viajan o compran productos extranjeros.
Pero puede perjudicar a las grandes empresas exportadoras europeas. Una compañía alemana que venda productos en Estados Unidos recibe dólares. Cuando los convierte a una moneda europea más fuerte, obtiene menos euros. Además, sus productos pueden resultar relativamente más caros para los compradores extranjeros.
Por eso el BCE observa EUR/USD aunque oficialmente no tenga un objetivo concreto para el tipo de cambio. A comienzos de año, cuando el euro superó 1,20, varios responsables del BCE reconocieron públicamente que estaban siguiendo de cerca la apreciación.
Un euro débil también tiene dos caras
Cuando el euro pierde valor ocurre lo contrario. Los exportadores europeos pueden beneficiarse. Pero las importaciones denominadas en dólares se vuelven más caras.
Y aquí aparece nuevamente la energía. Buena parte del petróleo mundial se negocia en dólares. Un petróleo caro más un euro débil es una combinación especialmente desagradable para Europa: es inflación importada.
Por eso el nivel de EUR/USD tiene implicaciones mucho más amplias que simplemente saber cuánto dinero recibimos cuando cambiamos euros por dólares para viajar.
Entonces, ¿quién tiene ventaja ahora?
A comienzos de septiembre no existe un ganador claro.
El dólar cuenta con tipos todavía más altos, el papel de moneda refugio, una economía que continúa creciendo, y una Reserva Federal que aún podría volver a endurecer su política.
El euro cuenta con una economía que está mostrando cierta recuperación, un sector manufacturero que vuelve a expandirse, un BCE que probablemente subirá tipos el 10 de septiembre, y la posibilidad de que la Fed termine siendo menos agresiva de lo que el mercado llegó a temer.
Pero Europa también tiene una vulnerabilidad mayor frente al petróleo. Y Estados Unidos tiene un mercado laboral que empieza a enfriarse. La balanza está mucho más equilibrada de lo que parecía hace solamente unas semanas.
Los niveles importan menos que las razones
1,20. 1,16. 1,10. Son números fáciles de utilizar en titulares. Pero para entender EUR/USD hay que mirar debajo.
Lo que realmente determinará la siguiente etapa será: Fed frente a BCE, inflación estadounidense frente a inflación europea, crecimiento estadounidense frente a crecimiento europeo, petróleo, rendimientos de los bonos, flujos de capital y, sobre todo, las diferencias entre lo que ocurre y lo que el mercado esperaba.
La próxima semana tendremos la decisión del BCE. Un día después, conoceremos la inflación estadounidense. Y menos de una semana más tarde decidirá la Reserva Federal. Pocas veces el calendario deja tan clara la historia que tenemos que seguir.
El euro comenzó 2026 rompiendo la barrera de 1,20 dólares. Hoy ronda 1,16. La siguiente gran pregunta no es simplemente si volverá a subir o seguirá bajando. Es ésta: ¿cuál de las dos economías obligará a su banco central a mantener los tipos altos durante más tiempo?
La respuesta probablemente determinará la próxima gran dirección del EUR/USD.
Fuentes oficiales consultadas
- Banco Central Europeo — tipos de cambio de referencia del euro, decisiones de política monetaria de junio y julio de 2026 y calendario de reuniones.
- Eurostat — estimación preliminar de inflación de agosto de 2026 y estimación del PIB del segundo trimestre.
- Reserva Federal de Estados Unidos — decisión del FOMC del 29 de julio de 2026 y declaraciones recientes de responsables del banco central.
- U.S. Bureau of Economic Analysis — PIB del segundo trimestre y PCE de julio de 2026.
- Reuters — evolución reciente de EUR/USD, petróleo y bonos; encuesta sobre la reunión del BCE del 10 de septiembre y expectativas de política monetaria de Fed y BCE.
Los precios de las divisas cambian continuamente. El tipo EUR/USD citado corresponde al último tipo de referencia oficial del BCE disponible en el momento de redactar este artículo. Este contenido tiene finalidad informativa y educativa y no constituye asesoramiento financiero.