📌 Resumen del artículo
México ocupa el lugar 14 en número de ultrarricos a nivel mundial con más de 24,800 millonarios, superando a Francia. Sin embargo, el 61% de la población mexicana no tiene ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esta paradoja revela una economía dual que crece para pocos.
Una economía con dos velocidades
Cuando los datos llegan, la imagen de México que aparece es difícil de procesar: el país tiene más de 24,800 millonarios en dólares, más que Francia, más que España, más que la mayoría de los países europeos con décadas de bienestar social construido. Y al mismo tiempo, el 61% de los mexicanos no gana lo suficiente para cubrir una canasta básica de bienestar, según datos del CONEVAL.
Esto no es una contradicción. Es exactamente cómo funciona una economía dual.
Los números que nadie junta
El informe World Wealth Report de Capgemini sitúa a México entre los 15 países con mayor número de individuos de alto patrimonio neto (HNWI, por sus siglas en inglés), con activos financieros superiores a un millón de dólares excluyendo la residencia principal.
Al mismo tiempo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) reporta que en 2024:
- El 36.3% de la población se encuentra en situación de pobreza multidimensional
- Otro 25.1% está en vulnerabilidad por carencias sociales o ingresos
- Solo el 38.9% no es pobre ni vulnerable
¿Cómo es posible esta brecha?
La respuesta está en la estructura económica del país. México tiene sectores de altísimo valor añadido — manufactura exportadora, telecomunicaciones, banca, retail — concentrados en pocas manos y con escasa derrama hacia el resto de la economía.
El coeficiente de Gini de México (índice que mide la desigualdad, donde 0 es igualdad perfecta y 1 es desigualdad total) se sitúa en 0.43, uno de los más altos de los países de la OCDE.
El efecto Slim
No se puede hablar de la riqueza en México sin mencionar que el país ha sido hogar de uno de los hombres más ricos del mundo durante más de dos décadas. Carlos Slim Helú y su familia controlan un conglomerado que abarca telecomunicaciones (América Móvil), banca (Inbursa), retail (Sanborns, Sears México) y construcción, entre otros.
La riqueza de Slim ha representado en algunos años hasta el 6% del PIB de México — una concentración sin equivalente en ninguna economía desarrollada.
¿Por qué no se redistribuye?
La recaudación fiscal de México como porcentaje del PIB es del 17%, una de las más bajas entre los países de la OCDE (cuya media es del 34%). Sin capacidad fiscal, el Estado no puede construir los sistemas de bienestar que en Europa tardaron décadas en desarrollarse.
A esto se suma la economía informal, que emplea al 55% de los trabajadores mexicanos y los mantiene fuera de la seguridad social, el crédito y la capacitación formal.
La paradoja que define a México
México es simultáneamente un país emergente y desarrollado según a qué sector mires. Tiene una clase empresarial de clase mundial y una clase trabajadora que gana menos de 15 dólares al día en muchos sectores. Esa brecha no se cierra sola — requiere política fiscal, inversión pública y transformación del mercado laboral.
Mientras tanto, los números siguen siendo los mismos: más millonarios que Francia, y más de la mitad de la población sin ingresos suficientes.
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