Revisión de cálculos: 20 de septiembre de 2026. Datos de mercado: corte histórico del 1 de septiembre de 2026.
Nota metodológica: los ejemplos con aportaciones mensuales utilizan una tasa nominal anual constante, dividida entre doce, con ingresos al final de cada mes. El ejemplo de 1.000 euros sin aportaciones utiliza capitalización anual. Las cifras de mercado se conservan como contexto histórico del 1 de septiembre, no como tipos vigentes hoy.
Hay una pregunta mucho más interesante que «¿cuánto dinero ganas al mes?».
Es esta:
¿Qué parte de ese dinero seguirá trabajando para ti dentro de 10, 20 o 30 años?
Imagina una situación bastante normal.
No tienes 100.000 euros para invertir. No recibiste una herencia. No acertaste con una criptomoneda. Simplemente decides separar 100 euros cada mes.
Son poco más de tres euros al día.
Después de 20 años habrás puesto de tu bolsillo exactamente 24.000 euros.
Pero si ese dinero hubiera conseguido una tasa nominal anual constante del 5% y los rendimientos se hubieran reinvertido, el resultado matemático sería de aproximadamente:
41.100 euros.
Tú habrías aportado 24.000.
Los otros 17.100 euros aproximadamente procederían del crecimiento acumulado del dinero.
Eso es el interés compuesto.
Y cuanto más tiempo pasa, más importante se vuelve.
El problema es que muchos ejemplos sobre interés compuesto que circulan por internet esconden una parte fundamental de la historia: utilizan rentabilidades del 7%, 8% o 10% durante décadas como si estuvieran garantizadas.
No lo están.
Por eso vamos a hacer algo diferente.
Vamos a utilizar tasas e inflación reales disponibles en septiembre de 2026 para entender dónde estamos hoy, y después utilizaremos diferentes escenarios matemáticos para comprobar qué podría ocurrir durante los próximos 20 años.
No son predicciones.
Son simulaciones.
Y esa diferencia importa.
Primero: ¿qué está pasando realmente con los tipos de interés en 2026?
Antes de proyectar veinte años hacia el futuro, vale la pena mirar dónde está el dinero hoy.
México
A 1 de septiembre de 2026, el Banco de México mantiene la tasa objetivo en el 6,50%.
En la última subasta de valores gubernamentales disponible, celebrada el 25 de agosto, los CETES ofrecieron:
- 6,13% a 28 días.
- 6,60% a 91 días.
- 6,72% a 175 días.
- 7,87% a 707 días.
El propio Banco de México publica estas cifras diariamente.
Pero aquí aparece la primera advertencia importante.
Que un CETE pague hoy 6,13% o 6,72% no significa que vaya a pagar esa rentabilidad durante veinte años.
Cuando venza, tendrás que reinvertir el dinero al tipo que exista en ese momento.
Puede ser mayor.
Puede ser menor.
Nadie lo sabe.
Además, la inflación anual de México fue del 3,12% en julio de 2026, según el INEGI.
Por eso mirar solamente la tasa de interés puede engañar.
Lo importante es cuánto ganas después de tener en cuenta la pérdida de poder adquisitivo.
Colombia
Colombia vive actualmente una situación diferente.
La tasa de política monetaria del Banco de la República se encuentra en 12%. La última decisión sobre tasas disponible antes del 1 de septiembre mantuvo ese nivel sin cambios.
Eso no quiere decir que cualquier colombiano pueda colocar su dinero al 12%.
La tasa del banco central y la tasa que recibe un ahorrador son cosas distintas.
La Superintendencia Financiera permite comprobarlo.
Su información con corte al 28 de agosto de 2026 muestra diferencias considerables entre entidades y plazos de CDT.
Por ejemplo, entre las cifras publicadas para CDT a 360 días aparecen tasas efectivas anuales del entorno del 9%, 10%, 11%, 12% e incluso superiores en determinadas entidades. Es decir, no existe una única «tasa del CDT colombiano».
Al mismo tiempo, la inflación colombiana sigue siendo elevada.
El DANE informó que el IPC aumentó 6,03% interanual en julio de 2026.
De nuevo aparece la misma enseñanza:
una rentabilidad nominal alta no significa automáticamente una rentabilidad real alta.
España
En la zona euro, el escenario es bastante diferente.
El Banco Central Europeo mantiene desde julio sus principales tipos en:
- Facilidad de depósito: 2,25%.
- Operaciones principales de financiación: 2,40%.
- Facilidad marginal de crédito: 2,65%.
En España, la subasta de Letras del Tesoro a 12 meses celebrada el 4 de agosto de 2026 terminó con un tipo de interés medio del 2,663%.
Mientras tanto, el indicador adelantado del INE sitúa la inflación anual española de agosto en 4,3%.
Ese dato es todavía provisional, pero es el más reciente disponible a 1 de septiembre.
Esto produce una situación interesante:
un instrumento que pague alrededor del 2,7% puede aumentar tu saldo en euros y, al mismo tiempo, perder terreno frente al coste de vida si la inflación se mantiene por encima de esa rentabilidad.
Ahí está una de las grandes diferencias entre ganar dinero nominalmente y ganar poder adquisitivo.
Entonces, ¿cómo funciona realmente el interés compuesto?
La idea es sorprendentemente sencilla.
Imagina que inviertes 1.000 euros y consigues un 5%.
Después del primer año tienes:
1.050 euros.
El siguiente año ya no recibes el 5% solamente sobre tus 1.000 euros iniciales.
También recibes rentabilidad sobre los 50 euros que ganaste anteriormente.
Al terminar el segundo año tendrías aproximadamente:
1.102,50 euros.
El dinero comienza a generar dinero.
Y después ese nuevo dinero también empieza a generar dinero.
Al principio parece poca cosa.
Después de muchos años deja de parecerlo.
¿Qué pasa con 1.000 euros durante 20 años?
Vamos a dejar el dinero quieto y comparar cuatro escenarios.
Son escenarios matemáticos, no previsiones de rentabilidad.
Suponemos capitalización anual: la tasa nominal coincide aquí con la efectiva anual. Los rendimientos se reinvierten y la tasa permanece constante y, para simplificar esta primera tabla, no descontamos impuestos ni costes.
| Tasa nominal anual | 1.000 iniciales después de 20 años |
|---|---|
| 0% | 1.000 |
| 3% | ~1.806 |
| 5% | ~2.653 |
| 7% | ~3.870 |
Fíjate en algo.
Entre conseguir un 3% y conseguir un 7% no hay cuatro veces más rentabilidad anual.
Sin embargo, después de veinte años la diferencia acumulada es enorme.
Al 3%, tus 1.000 se convierten en unos 1.806.
Al 7%, se acercan a 3.870.
El tiempo amplifica pequeñas diferencias.
Pero para la mayoría de las personas hay una realidad todavía más importante.
No empiezan con una gran cantidad de dinero.
Empiezan con su sueldo.
El caso mucho más realista: ahorrar todos los meses
Supongamos que empiezas desde cero.
Cada mes separas una cantidad y la colocas en una inversión o producto que reinvierte sus rendimientos.
Haremos el cálculo con cuatro cantidades:
50, 100, 200 y 500 al mes.
Y compararemos cuatro escenarios de rentabilidad.
Los cálculos suponen aportaciones al final de cada mes, capitalización mensual, tasa constante y ausencia de impuestos y comisiones.
| Ahorro mensual | Aportado en 20 años | 0% | 3% | 5% | 7% |
|---|---|---|---|---|---|
| 50 | 12.000 | 12.000 | ~16.415 | ~20.552 | ~26.046 |
| 100 | 24.000 | 24.000 | ~32.830 | ~41.103 | ~52.093 |
| 200 | 48.000 | 48.000 | ~65.660 | ~82.207 | ~104.185 |
| 500 | 120.000 | 120.000 | ~164.151 | ~205.517 | ~260.463 |
Aquí es donde el interés compuesto deja de ser una fórmula y empieza a parecerse a la vida real.
Ahorrar 100 al mes: 24.000 puestos por ti, pero hasta 52.000 acumulados
Volvamos a la persona que aparta 100 cada mes.
Durante veinte años habrá aportado:
100 × 12 × 20 = 24.000.
Si el dinero simplemente se acumula sin rentabilidad:
24.000.
Con una tasa nominal anual hipotética del 3%:
~32.830.
Al 5%:
~41.103.
Al 7%:
~52.093.
En el último escenario ocurre algo curioso.
Tú habrías aportado solamente 24.000.
El resto —aproximadamente 28.000— sería crecimiento acumulado.
Llegaría un momento en que el dinero generado por tu capital sería mayor que todo el dinero que pusiste originalmente.
Pero hay que repetirlo porque es importante:
ese 7% no está garantizado.
No estamos diciendo que exista hoy un producto que vaya a pagarte exactamente un 7% durante veinte años.
Es una simulación diseñada para visualizar cómo cambia el resultado cuando cambia la tasa nominal anual.
Ahora pongámoslo en dinero más cercano a cada país
Los porcentajes funcionan igual independientemente de la moneda.
Lo que cambia es cuánto puede ahorrar razonablemente una persona.
Por eso podemos construir tres ejemplos.
México: 2.000 pesos mensuales durante 20 años
Una persona que apartara 2.000 pesos mexicanos al mes aportaría:
480.000 pesos en veinte años.
Los resultados matemáticos serían aproximadamente:
| Tasa nominal anual hipotética | Capital después de 20 años |
|---|---|
| 0% | $480.000 |
| 3% | ~$656.604 |
| 5% | ~$822.067 |
| 7% | ~$1.041.853 |
En otras palabras, con una tasa nominal anual del 7%, la barrera del millón de pesos se superaría aunque las aportaciones realizadas fueran 480.000.
Pero esa cifra de un millón tiene una trampa que todavía no hemos tratado.
Un millón de pesos de 2046 no tendrá el mismo poder adquisitivo que un millón de pesos de 2026.
Volveremos a eso enseguida.
Colombia: 400.000 pesos mensuales durante 20 años
Supongamos ahora una aportación de 400.000 pesos colombianos mensuales.
Durante veinte años, el ahorrador habrá puesto:
96 millones de pesos.
Los escenarios quedarían aproximadamente así:
| Tasa nominal anual hipotética | Capital después de 20 años |
|---|---|
| 0% | $96,0 millones |
| 3% | ~$131,3 millones |
| 5% | ~$164,4 millones |
| 7% | ~$208,4 millones |
Parece enorme.
Y nominalmente lo es.
Pero para saber cuánto significa realmente ese dinero dentro de dos décadas necesitamos conocer lo que haya ocurrido con los precios.
Ahí entra la inflación.
España: 100 euros mensuales durante 20 años
Una aportación mensual de 100 euros significa:
24.000 euros aportados en total.
Los escenarios son:
| Tasa nominal anual hipotética | Capital después de 20 años |
|---|---|
| 0% | €24.000 |
| 3% | ~€32.830 |
| 5% | ~€41.103 |
| 7% | ~€52.093 |
No parecen cantidades capaces de convertir a nadie en millonario.
Y precisamente por eso este ejemplo es útil.
El interés compuesto no necesita historias de riqueza instantánea.
Funciona precisamente porque hace algo mucho menos espectacular:
convierte pequeñas decisiones repetidas durante muchos años en cantidades significativamente mayores.
El gran secreto no es la rentabilidad: es el tiempo
Esta probablemente sea la parte más importante de todo el artículo.
Dos personas pueden ahorrar exactamente la misma cantidad mensual y terminar con resultados radicalmente diferentes simplemente porque una empezó antes.
Supongamos una tasa nominal anual hipotética del 5% y una aportación de 100 al mes.
Después de:
- 10 años: ~15.528
- 20 años: ~41.103
- 30 años: ~83.226
- 40 años: ~152.602
Mira lo que ocurre entre los años 30 y 40.
Durante esos diez años adicionales tú aportas solamente otros 12.000.
Sin embargo, el capital aumenta en alrededor de 69.000.
¿Por qué?
Porque después de varias décadas ya no están trabajando solamente tus nuevas aportaciones.
Está trabajando todo el capital acumulado durante los años anteriores.
El interés compuesto necesita dinero.
Pero todavía necesita más una cosa:
tiempo.
Empezar a los 25 frente a empezar a los 35
Imagina a dos personas.
Llamémoslas Laura y Carlos.
Laura comienza a guardar 100 al mes a los 25 años.
Carlos piensa que todavía es joven y decide esperar hasta los 35.
Los dos dejan el dinero hasta cumplir 55 años.
Suponiendo, únicamente para el ejemplo, una tasa nominal anual del 5%:
Laura
Invierte durante 30 años.
Aporta de su bolsillo: 36.000.
Capital aproximado: 83.226.
Carlos
Invierte durante 20 años.
Aporta: 24.000.
Capital aproximado: 41.103.
Diez años de diferencia terminan produciendo una distancia de más de 42.000.
Laura aportó 12.000 más.
Pero terminó con aproximadamente 42.000 más.
La diferencia procede principalmente del tiempo durante el cual su dinero pudo acumular rendimientos.
Ésa es una de las razones por las que retrasar constantemente el comienzo puede salir mucho más caro que empezar con una cantidad pequeña.
Pero falta el enemigo silencioso: la inflación
Hasta ahora hemos hablado de euros y pesos nominales.
Y eso puede generar una ilusión.
Imagínate que alguien te dice:
«Dentro de veinte años tendrás 100.000 euros».
Suena fantástico.
Pero falta una pregunta:
¿Qué podrás comprar con esos 100.000 euros?
Si los precios aumentan durante las próximas dos décadas, 100.000 euros futuros comprarán menos cosas que 100.000 euros actuales.
Eso no es una teoría.
Es precisamente lo que mide el IPC.
En julio de 2026 la inflación anual era:
- México: 3,12%.
- Colombia: 6,03%.
- España: el último dato definitivo de julio era 3,6%, mientras el avance de agosto apunta al 4,3%.
Pero sería incorrecto tomar esos porcentajes y afirmar que seguirán siendo iguales hasta 2046.
No lo sabemos.
Por eso, cuando se hacen planes a veinte años, la inflación futura debe tratarse también como un escenario.
Un ejemplo que cambia completamente la perspectiva
Supongamos que dentro de 20 años consigues acumular:
100.000 euros.
Si la inflación hubiese promediado el 2% durante esas dos décadas, esos 100.000 euros tendrían un poder de compra equivalente aproximadamente a 67.300 euros actuales.
Con inflación media del 3%: equivaldrían aproximadamente a 55.400 euros actuales.
Con inflación media del 5%: su poder de compra sería equivalente a solamente unos 37.700 euros actuales.
No quiere decir que vaya a ocurrir ninguna de esas tres cosas.
Lo que demuestra es que hay dos preguntas diferentes:
¿Cuánto dinero tendré? y ¿Cuánto valdrá realmente ese dinero?
La segunda es mucho más importante.
La tasa real: el número que muchos olvidan
Una forma sencilla de aproximar la rentabilidad real es comparar la rentabilidad obtenida con la inflación.
Por ejemplo: si tu dinero gana alrededor de un 3% y los precios aumentan alrededor de un 3%, prácticamente no estás aumentando tu capacidad de compra antes de impuestos.
Tu saldo crece.
Tu riqueza real apenas lo hace.
Por eso un producto de ahorro que ofrece un 10% en un país con inflación del 8% no necesariamente es mejor que otro que ofrece un 5% en un país con inflación del 2%.
Los números nominales engañan cuando se comparan países diferentes.
Entonces, ¿los CETES actuales de México pueden hacerte millonario en 20 años?
No podemos responder esa pregunta utilizando la tasa actual.
Y ésa es precisamente la respuesta correcta.
El CETE a 28 días rendía 6,13% en la última subasta disponible al preparar este artículo.
Podríamos tomar ese 6,13%, meterlo en una calculadora y proyectarlo veinte años.
La calculadora nos daría un número perfectamente correcto.
Pero la conclusión financiera sería engañosa.
Ese CETE vence en 28 días.
Después hay que reinvertirlo.
En 2027 la tasa puede ser 5%. O 8%. O 3%.
Y durante veinte años pasarán cientos de decisiones de política monetaria.
El interés compuesto funciona.
Lo que no permanece constante necesariamente es la tasa.
Lo mismo ocurre con los CDT colombianos
El 28 de agosto de 2026, la Superintendencia Financiera mostraba CDT con rentabilidades bastante diferentes dependiendo de la entidad y del plazo.
Pero un CDT a 360 días dura aproximadamente un año.
No veinte.
Al vencimiento hay que buscar una nueva tasa.
Por eso no es riguroso coger un CDT que hoy pague alrededor del 11% o 12% y decir: «Si inviertes durante veinte años tendrás X».
Eso supondría que la misma rentabilidad estaría disponible cada vez que reinvirtieras hasta 2046.
Nadie puede saberlo.
Y tampoco una Letra del Tesoro española
La misma regla vale para España.
La Letra a 12 meses subastada el 4 de agosto de 2026 tuvo un rendimiento medio del 2,663%.
Dentro de doce meses habrá vencido.
La siguiente Letra podría pagar más o menos.
Por tanto, utilizar el 2,663% durante veinte años sería nuevamente una simulación, no una previsión.
Entonces, ¿para qué sirven nuestras tablas?
Para responder algo diferente.
No estamos diciendo: «Obtendrás un 5% durante veinte años».
Estamos preguntando: «¿Qué ocurriría matemáticamente si la tasa nominal anual fuera constante al 5% durante veinte años, con capitalización mensual?»
Eso sí es útil.
Permite planificar varios escenarios:
Escenario del 3%. Tasa nominal anual constante.
Escenario del 5%. Tasa nominal anual constante.
Escenario del 7%. Tasa nominal anual constante.
Después puedes comprobar si tu plan financiero sigue teniendo sentido incluso cuando la rentabilidad termina siendo menor de lo esperado.
Eso es mucho más sensato que construir tu futuro suponiendo siempre el mejor escenario.
Hay otra cosa que falta: impuestos y comisiones
Nuestros cálculos anteriores son brutos.
En la vida real pueden existir:
- impuestos sobre intereses o ganancias;
- retenciones fiscales;
- comisiones;
- costes de intermediación;
- gastos de fondos;
- periodos en los que el dinero no está invertido.
La fiscalidad también cambia según el país y según el producto utilizado.
Por tanto, si una calculadora indica que podrías alcanzar 52.093 después de veinte años, eso no significa necesariamente que esa cantidad sea tu patrimonio neto después de impuestos.
La tabla sirve para entender la mecánica.
No sustituye un cálculo fiscal personalizado.
¿Qué tiene más impacto: ahorrar más o conseguir mayor rentabilidad?
Esta pregunta es especialmente importante cuando uno está empezando.
Volvamos al escenario de veinte años.
Ahorrar 100 al mes al 7% produce aproximadamente: 52.093.
Pero ahorrar 200 al mes con una rentabilidad menor del 5% produce: 82.207.
Es decir: duplicar la aportación tuvo mucho más efecto que obsesionarse con conseguir dos puntos adicionales de rentabilidad.
Para una persona que está construyendo patrimonio desde cero, aumentar la capacidad de ahorro puede ser más importante que perseguir constantemente la inversión con mayor rentabilidad.
Y normalmente implica menos riesgo.
El error de esperar a tener «suficiente dinero»
Mucha gente piensa: «Cuando gane más, empezaré».
El problema es que siempre aparece algo antes.
Una mudanza. Un coche. Un viaje. Los hijos. Una vivienda. Otro gasto.
Y pasan diez años.
El interés compuesto favorece precisamente lo contrario:
empezar pequeño y dejar que el tiempo haga una parte del trabajo.
No necesitas comenzar con 500 al mes.
Si hoy puedes guardar 50, empieza con 50.
Cuando tu ingreso aumente, puedes subir a 75. Después a 100.
La cantidad inicial importa.
Pero el hábito y el tiempo pueden importar todavía más.
Una estrategia sencilla: aumentar el ahorro con tus ingresos
Imagina que empiezas ahorrando un 5% de tu sueldo.
Cada vez que recibes un aumento, en lugar de gastar automáticamente todo el nuevo ingreso, incrementas un poco tu porcentaje de ahorro.
5%. Después 6%. Después 8%. Después 10%.
El cambio mensual puede parecer pequeño.
Durante veinte o treinta años deja de serlo.
El interés compuesto funciona especialmente bien cuando se combinan tres elementos:
aportaciones regulares + tiempo + reinversión de rendimientos.
No hace falta convertir las finanzas personales en un segundo empleo.
Pero tampoco debes invertir el dinero que puedes necesitar mañana
Existe una confusión peligrosa alrededor del interés compuesto.
Como dejar el dinero sin rendimiento durante muchos años pierde poder adquisitivo, algunas personas llegan a la conclusión de que todo el efectivo debe invertirse.
Tampoco.
El dinero para el alquiler del próximo mes no debería depender de lo que haga un mercado financiero.
Lo mismo ocurre con una emergencia.
Antes de pensar en una estrategia a veinte años, necesitas tener liquidez suficiente para afrontar gastos inesperados sin verte obligado a vender inversiones o endeudarte.
El interés compuesto necesita tiempo.
Si tienes que retirar el dinero continuamente, nunca obtiene ese tiempo.
¿Cuál es entonces la lección de los números?
No es que un 7% te vaya a hacer rico.
Ni que debas invertir en un determinado activo.
Ni que los CETES, los CDT o las Letras mantendrán durante veinte años las tasas que ofrecen hoy.
La conclusión es mucho más sencilla.
Si guardas 100 al mes durante veinte años, habrás aportado: 24.000.
Si ese dinero consigue generar una tasa nominal anual positiva y reinviertes los rendimientos, el resultado puede ser considerablemente superior.
En nuestras simulaciones: al 3%: ~32.830; al 5%: ~41.103; al 7%: ~52.093.
Pero la rentabilidad real dependerá del instrumento elegido, de las tasas futuras, de la inflación, del riesgo, de los impuestos y de los costes.
Hay una variable, sin embargo, que sí controlas en gran medida.
Cuándo empiezas.
La pregunta que deberíamos hacernos
Tal vez la pregunta no sea: «¿Cuál es la inversión que más paga en 2026?»
Dentro de seis meses la respuesta podría ser diferente.
La pregunta más útil es:
«¿Qué puedo hacer para que una parte de mis ingresos siga trabajando para mí durante los próximos veinte años?»
Ahí empieza realmente el interés compuesto.
No con una fórmula.
No con una promesa de hacerse rico.
Sino con el primer dinero que decides no consumir hoy porque quieres darle una función mañana.
Cincuenta euros. Cien euros. Dos mil pesos. Cuatrocientos mil pesos.
La cantidad dependerá de cada persona.
Pero hay una cosa que el dinero no puede comprar después:
los años que dejaste pasar antes de empezar.
Metodología de los cálculos
Tasa nominal y efectiva: un 5% nominal anual capitalizado mensualmente utiliza un tipo mensual de 0,05/12 y equivale a un 5,116% efectivo anual. Con 100 al final de cada mes durante veinte años produce 41.103,37. Si el 5% fuera efectivo anual, el tipo mensual sería (1,05)^(1/12) − 1 y el resultado, 40.580,45.
La fórmula mensual es: capital final = capital inicial × (1 + i)^n + aportación × [(1 + i)^n − 1]/i; i es el tipo mensual y n, el número de meses. Si i = 0, se suman el capital inicial y todas las aportaciones.
Para reproducir las tablas mensuales en la calculadora, introduce la tasa nominal indicada y selecciona capitalización mensual. Para la tabla de 1.000 sin aportaciones, selecciona capitalización anual. Se redondea el resultado final, sin redondear cada mes.
Una media de rendimientos variables no basta para reproducir estos resultados: con aportaciones, también importa el orden de las ganancias y pérdidas. Los escenarios constantes no modelan esa variabilidad.
Corrección del 20 de septiembre de 2026: se explicita la convención de tasas y el momento de las aportaciones. Se han recalculado las tablas; los resultados mensuales publicados se mantienen. Esta revisión no actualiza las cotizaciones ni los datos macroeconómicos del corte original.
Las simulaciones de aportaciones periódicas incluidas en este artículo utilizan aportaciones realizadas al final de cada mes y capitalización mensual.
Los escenarios del 3%, 5% y 7% representan tasas nominales anuales hipotéticas constantes, con capitalización mensual utilizadas exclusivamente con fines educativos.
No corresponden a una promesa ni a una previsión sobre CETES, CDT, Letras del Tesoro, depósitos, acciones, fondos u otros activos.
Los resultados no descuentan inflación, impuestos, comisiones ni otros costes salvo cuando se especifica expresamente.
Las tasas de mercado y cifras de inflación mencionadas corresponden a los últimos datos oficiales disponibles al preparar el artículo el 1 de septiembre de 2026.
Fuentes oficiales consultadas
México
- Banco de México — tasa objetivo y resultados de las subastas de valores gubernamentales.
- INEGI — Índice Nacional de Precios al Consumidor. Inflación anual de julio de 2026: 3,12%.
Colombia
- Banco de la República — política monetaria y tasa de intervención vigente del 12%.
- DANE — Índice de Precios al Consumidor. Inflación anual de julio de 2026: 6,03%.
- Superintendencia Financiera de Colombia — tasas efectivas anuales de cuentas de ahorro y CDT, datos con corte al 28 de agosto de 2026.
España y zona euro
- Banco Central Europeo — tipos de interés oficiales. Facilidad de depósito del 2,25%, operaciones principales de financiación del 2,40% y facilidad marginal del 2,65%.
- Tesoro Público — subasta de Letras a 12 meses del 4 de agosto de 2026, tipo medio del 2,663%.
- Instituto Nacional de Estadística — indicador adelantado del IPC de agosto de 2026: 4,3% interanual, dato provisional.
Revisión de cálculos: 20 de septiembre de 2026. Corte de datos de mercado: 1 de septiembre de 2026.
Contenido educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal ni una recomendación de inversión. Rentabilidades pasadas o tasas vigentes no garantizan resultados futuros.